LA RIOJA: SU HISTORIA
El territorio que actualmente ocupa La Rioja, fue ocupado durante el primer milenio a.C. por pueblos de cultura céltica: los Berones se instalaron en el valle del Ebro, mientras que los Pelendones lo hicieron en la zona montañosa. Los principales asentamientos Berones fueron Vareia (situada en los alrededores de Logroño), Oliva (actual Leiva), Tritium (actual Tricio) y Castrum Bilibium (posteriormente sería Bilibio) junto a las Conchas de Haro. Los Pelendones ocuparon entre otros el asentamiento de Contrebia Leukade, situado en la actual Aguilar del Río Alhama.
La posterior colonización romana tuvo gran importancia, ya que fundaron o potenciaron destacados núcleos urbanos: Calagurris (Calahorra), Gracurris (Alfaro) o la misma Luliobriga, actual Logroño. Como el resto del valle del Ebro, la actual Rioja pasó a poder de los musulmanes en el año 714. En los dos siglos siguientes éstos mejoraron y ampliaron los sistemas de regadíos de época romana mediante la construcción de numerosas acequias. En esta época se la denominaba al Assiqia (‘tierra de acequias’)
En el año 923 fue conquistada por Ordoño II, rey de León y, posteriormente, por Sancho Garcés de Navarra. Se produjeron en los años siguientes oleadas repobladoras de navarros y alaveses (durante un tiempo en el valle del Oja y del Tirón se habló vascuence) que convivieron con la población autóctona mozárabe. En la acción repobladora tuvo mucha importancia la creación de numerosos y pujantes monasterios que ocuparon las mejores tierras de los ríos. Así, el de San Millán de la Cogolla repobló el valle del río Najerilla.
Durante los siglos XI y XII las tierras riojanas fueron motivo de disputa entre los reyes castellanos y navarros por lo que pasaron varias veces de unas manos a otras. En 1167 se reclamó el arbitrio de Enrique II de Inglaterra, quien dispuso que fuera entregada definitivamente al reino de Castilla. Pese a ello, en algunas ocasiones fue atacada e incluso tomada por navarros y aragoneses, como ocurrió en 1336 o en 1460, aunque, en todos los casos, volvió pronto a manos castellanas.
Durante la época medieval ciudades como Logroño, Nájera o Santo Domingo de la Calzada fueron puntos importantes del Camino de Santiago, lo que estimuló el desarrollo urbano, comercial y cultural de la zona. Los monasterios jugaron un papel trascendental en la cultura medieval formando importantes bibliotecas o difundiendo técnicas artísticas en el terreno de las miniaturas o la talla en piedra y marfil. Como dato significativo puede decirse que las primeras palabras escritas en castellano proceden del monasterio de San Millán de la Cogolla.
El territorio de la actual comunidad autónoma quedó repartido en las sucesivas divisiones territoriales de la época moderna: durante el siglo XVIII formó parte de las intendencias de Burgos y Soria. En la división territorial de José I, en 1810, quedó casi toda ella incluida en la prefectura de Burgos. La decisión de las Cortes Constitucionales declarando La Rioja como provincia independiente vino en octubre de 1812, y en enero de 1822 se creó por decreto la provincia de Logroño, ocupando en su totalidad el área geográfica e histórica de La Rioja. Sin embargo, Fernando VII anuló estas decisiones y los pueblos de La Rioja fueron una vez más divididos entre las provincias de Burgos, Soria, Álava, Navarra y Aragón. Finalmente, en noviembre de 1833, un decreto real esbozó una versión menor de La Rioja que, en forma de la provincia de Logroño, ha permanecido hasta el presente.
En la segunda mitad del siglo XIX se produjo, como en otras zonas españolas, un gran auge de la producción de vino, hecho que cobró un especial impulso en los años posteriores a la destrucción de los viñedos franceses provocada por la filoxera en las décadas de 1870 y 1880. Fue en este periodo cuando se fundaron las dieciséis más importantes bodegas criadoras y exportadoras de vino de mesa. Durante el último tercio del siglo XIX se exportaron a Francia grandes cantidades de caldos, que salían de la región a través de una línea de ferrocarril, financiada con capital francés, que unía Logroño con el puerto de Bilbao. De este momento proceden las elites sociales y económicas de la región que, en gran parte, han mantenido su poder hasta los tiempos actuales.
Pili
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